¿Puede una pareja de jóvenes de sexualidad normal, que está muy enamorada, poner freno a su mutua atracción física en un contexto social saturado de sexo? La mayoría de los jóvenes no le pone límites a su conducta sexual. Una actitud de "déjate llevar por la corriente" crea situaciones que favorecen la relación sexual prematura.
Una de las mejores cosas que puedes hacer para alcanzar la abstinencia sexual que buscas es reflexionar seriamente sobre tus normas morales, formando un criterio personal para la intimidad física basándolo en tus valores y en la Palabra de Dios. Dedica tiempo a hacer un inventario honesto y decide qué límites le pondrás a tu conducta a fin de alcanzar las metas que te has fijado para tu futuro. Resuelve en qué etapa de tu relación pondrás los límites (lee mi artículo anterior sobre este tema, que apareció en Diálogo, 13:2). Recuerda en qué paso se encuentra la expresión de afecto en tu noviazgo y dónde deberías detenerte antes del casamiento. Te recomiendo que comuniques esta decisión no sólo a tu novio o novia, sino también a tus padres, amigos de confianza y al pastor de tu iglesia para afirmarte en ella.
Las jóvenes deben recordar que cuando le permiten a su novio que las bese y las abrace íntimamente, y cuando le dejan acariciar sus senos, él llegará a la conclusión de que ella quiere ir más lejos. En otras palabras, cuando ella le ha permitido llegar hasta ese punto, él lo toma como señal de que puede avanzar. Por eso es prudente detenerse en los pasos 6 ó 7. Pero ni siquiera una pareja que está firmemente comprometida debe llegar al paso 9. Los límites más allá del paso 7 son resbaladizos y al traspasarlos se corre el riesgo de avanzar con gran celeridad. Detenerse antes del paso 7 puede evitarle grandes dolores de cabeza a más de una pareja.
Babe Ruth, el famoso héroe del béisbol norteamericano, jugó una vez ante un público hostil. En medio de los gritos y los denuestos del estadio señaló con el bate el sitio exacto donde iba a colocar la pelota. Cuando bateó, lanzó la pelota al lugar preciso que había señalado antes, recorrió todas las bases y anotó un punto para su equipo. Cuando fijes tus normas de conducta en el área afectiva, piensa en Babe Ruth. Traza un plan definido sobre lo que vas a hacer y así podrás mantener una relación amorosa sana y madura, sin violar tus principios.
Muchos podrán decirte que eres incapaz de lograr lo que te propones; pero cuanto más claramente definas tus normas, más probabilidades habrá de que las mantengas. Como Babe Ruth, sigue pensando en el lugar exacto adonde quieres llegar.

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